Las Historias de Cristo abarcaban originariamente ocho recuadros, presentado cada uno por un título en el friso superior, que comenzaban con la Natividad realizada por el Perugino en la pared del altar y más tarde destruida para dar lugar al Juicio Universal de Miguel Ángel. Por lo tanto, actualmente, los Hechos de la Vida de Cristo inician con el Bautismo (Mateos 3,13-17; Marcos 1,9-11; Lucas 3,21-22; Juan 1,29-34), luego siguen las Tentaciones de Cristo (Mateos 4,1-11; Marcos 1,12; Lucas 4,1-13) y la Purificación del leproso (Mateos 8,1-4; Marcos 1,40-45; Lucas 5,12-16). El tercero representa en primer plano la Vocación de los primeros apóstoles Pedro y Andrés, mientras que en el fondo se encuentra la llamada de Juan y Jaime (Mateos 4,18-22; Marcos 1,16-20; Lucas 5,1-11). El fresco siguiente ilustra el Sermón de la montaña (Mateos caps. 5-7; Lucas 6,12-49) y la curación del leproso (Mateos 8,1-4; Marcos 1,40-45; Lucas 5,12-16), mientras que el quinto muestra la Entrega de las llaves (Mateos 16,13-20), es decir, la transmisión de los poderes de Cristo a Pedro, su vicario, además de dos episodios del Pago del tributo (Mateos 17,24-27) y de la Tentativa de lapidación de Cristo (Juan 8,31-59;10,31-39) en el fondo. La serie en esta pared se concluye con la Última Cena (Mateos 26,17-29; Marcos 14,12-25; Lucas 22,7-23; Juan 13, 21-30) en la que, más allá de las ventanas se representan tres episodios de la Pasión: Oración en el huerto (Mateo 26,36-46; Marcos 14,32-42; Lucas 22,39-46), Captura de Jesús (Mateos 26,47-56; Marcos 14,43-52; Lucas 22,47-53; Juan 18,1-11), Crucifixión (Mateos 27,32-50; Marcos 15,22-39; Lucas 23,33-46; Juan 19,17-30). El ciclo se concluye con la Resurrección de Cristo (Mateo 28,1-8) en la pared de entrada. Cada recuadro de las historias coincide en la faja inferior con una cortina falsa con las hazañas de Sixto IV. La serie de los Pontífices se deslizaba a lo largo de todas las paredes de la Capilla, comenzando desde la del altar, en la que se representan en el centro a Cristo y el primer papa Pedro, además de Lino y Cleto. Las cuatro figuras se perdieron cuando Miguel Ángel, por orden de Pablo III en 1536, pintó en esta pared el Juicio Universal. Los Pontífices se encuentran ubicados en parejas dentro de nichos a los lados de las ventanas: su sucesión no se realiza en una pared, sino que se alternan con la ubicada enfrente. Los autores de la serie son los mismos de los ciclos de la vida de Moisés y de Cristo, es decir, Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Cosimo Rosselli y Domenico Ghirlandaio. Los diferentes personajes se diferencian ligeramente sólo por la posición; por lo general se encuentran representados de figura entera, de tres cuartos con un libro o rollo, o bien, bendiciendo. En los lunetos y enjutas que se encuentran encima, Miguel Ángel ha representado a los Antepasados de Cristo, precursores de su venida y por ello, de la Redención. Están enumerados al comienzo del Evangelio de Mateos (Mateos 1,1-17), que desde Abrahán, incluye los nombres de cuarenta progenitores de Cristo (diferenciándose de la otra versión del evangelista Lucas, que al comenzar por Adán incluye en cambio 75 familias), representados aquí no tanto como imágenes históricas, sino como símbolos de una humanidad durante actividades varias y sobre todo, al constituirse en núcleos familiares. Sin embargo, los numerosos intentos de asociar los nombres inscritos en las placas a los personajes representados, no han permitido identificarles hasta ahora de manera segura.