Antigüedades romanas

Lucernas romanas del s. I d.C., algunas con temas teatrales.

Dos casetones de estuco de época Flavia, provenientes de un columbario (tumba colectiva para urnas cinerarias colocadas dentro de los nichos) descubierto en la Vigna Moroni en la Vía Apia en 1816 (Invv. 14948, 14562): Afrodita y Adonis agonizante; Alejandro-Zeus en el globo entre Poseidón y Heracles.

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En esta sala se encuentran reunidas antigüedades romanas y una sección dedicada a los descubrimientos realizados en la zona del Vaticano. Durante el período real y toda la época republicana, el territorio de la orilla derecha del Tíber era conocido como Ager Vaticanus y se extendía al norte hasta la desembocadura del Cremera y al sur, por lo menos hasta el Gianicolo. En época imperial, a partir del s. II d.C., se atestigua la presencia del topónimo Vaticanum que incluía una zona que corresponde, aproximadamente, a la del actual Estado de la Ciudad del Vaticano. En época romana dicha zona se hallaba fuera de la ciudad, ocupada por villas, los jardines de Agripina - madre del Emperador Calígula (37-41 d.C.) - y por amplias necrópolis ubicadas a lo largo de las principales calles. En los jardines de la madre, Calígula construyó un circo (Gaianum), más tarde reestructurado por Nerón (54-68 d.C.). A lo largo de la Via Trionfale, que desde Plaza San Pedro se dirige en dirección norte hacia Monte Mario, han sido excavados varios núcleos de tumbas. A lo largo de la Via Cornelia, que se dirigía en cambio en dirección oeste, surgía la necrópolis donde también se encuentra la tumba del apóstol Pedro, muerto durante la persecución de Nerón y sepultado en ese lugar. Su tumba fue meta de peregrinaciones y objeto de veneración desde el s. II d.C. La necrópolis fue luego sepultada durante la construcción de la basílica dedicada al apóstol según los deseos del Emperador Constantino (306-337 d.C.), y actualmente se puede visitar sólo parcialmente.