Esta sala, llamada también de la Meridiana (reloj de sol), recuerda por su nombre a una pequeña habitación del Aposento del Cardinal Francisco Javier de Zelada, Secretario de Estado durante el pontificado del papa Pío VI, quien vivió en estas habitaciones hasta 1801 antes de que éstos fueran destinados al museo. La sala debe su nombre a los instrumentos astronómicos, entre los que se encuentra un reloj de sol, que eran el observatorio del cardinal.