La estancia fue utilizada durante el pontificado de Julio II (pontífice desde 1503 hasta 1513) para las reuniones del más alto tribunal de la Santa Sede: la Segnatura Gratiae et Iustitiae, presidido por el pontífice. A esta función se relacionan las pinturas de la bóveda, encargadas por el papa a Pietro Vannucci, llamado el Perugino, en 1508. En la época de León X (pontífice desde 1513 hasta 1521) la estancia fue destinada a comedor y el encargo de pintar al fresco las paredes fue dado a Rafael, quien confió gran parte de la realización de ésta a sus alumnos. El trabajo fue terminado entre 1514 y 1517. Los frescos ilustran las aspiraciones políticas de León X a través de historias sacadas de las vidas (narradas en el Liber Pontificalis) de dos papas anteriores con el mismo nombre: León III (Coronación de Carlomagno y Justificación de León III) y León IV (Incendio de Borgo y Batalla de Ostia). En todos los episodios el papa coge el aspecto del pontífice reinante, León X. En las monocromías del zócalo se describen seis figuras sentadas de emperadores y soberanos protectores de la Iglesia.