Relieves de Palmira de la colección Federico Zeri en los Museos Vaticanos

Relieves de Palmira de la colección Federico Zeri en los Museos Vaticanos

Desde junio de 2000 en los Museos Vaticanos se exhibe, en una exposición especial inspirada en los nichos de las tumbas familiares de Palmira, un grupo de relieves funerarios, herencia testamentaria del fallecido historiador de arte, Federico Zeri. Los diez relieves de Palmira del legado de Zeri se suman a otros tres que ya pertenecían a la colección vaticana, formando un pequeño grupo capaz de ilustrar algunos de los tipos más comunes de la extraordinaria producción escultórica de la ciudad de Palmira.

Los tres relieves ilustran los aspectos más genuinos y únicos del arte de Palmira. Pertenecen a la primera fase de desarrollo de la escultura funeraria de la ciudad del desierto (siglo I - principios del siglo II d.C.), cuando no había llegado directamente la influencia romana. La solemnidad absorta de la mirada de los personajes retratados en estos primeros relieves (v. cat. n., inv. 56595) es un signo claro de lo que el arte de Palmira transmitiría al arte tardío-romano de la herencia oriental. En particular, el significado religioso de la representación frontal, que remite a la experiencia de la visión extática, o a la participación en la vida más allá de la muerte, en el contexto del relieve funerario adquiere un valor aún más significativo.

Una cabeza femenina, un poco más reciente (fig. 1, inv. 56597), muestra en cambio los efectos del naturalismo clásico en un arte que de lo contrario se caracteriza por una fuerte linealidad y solemnidad. Por tanto, no es de extrañar que las comparaciones más puntuales para esta obra maestra se hayan encontrado en piezas de estatuarias halladas en el Campo de Diocleciano; la datación puede fijarse a comienzos del siglo III d.C., en analogía con la espléndida dama entera (fig. 2, inv. 56602). Se trata de un busto femenino velado, con inscripción, que se caracteriza por la gran precisión en los vestidos bordados y las joyas, algunas de las cuales aún conservan su dorado original. La dama, girada en tres cuartos, viste manto y túnica, esta última con un elegante borde decorado con un motivo de hojas de acanto. Las mangas, en cambio, están adornadas con un borde decorado con hojas de roble. El sombrero abombado de la dama está decorado con perlas y diamantes, aparentemente cosidos. Las joyas, dos collares y unos pendientes compuestos, son ricos pero no exagerados. La representación naturalista de los rasgos faciales y el equilibrio de las partes hacen de esta dama uno de los mejores ejemplos del retrato fúnebre de Palmira.

La cabeza de sacerdote (cat. n., inv. 56599), caracterizada por el modius alto, se puede comparar con un ejemplar muy similar ya existente en el Vaticano (inv. 1600, fig. 3), e ilustra una categoría muy particular del arte de Palmira. Probablemente representa la importante casta religiosa de los sacerdotes de Bel, cuyo templo tuvo un papel central a nivel económico y político en la historia de la ciudad caravanera. La cabeza probablemente perteneció a un sarcófago o a un relieve que representa el banquete fúnebre, en los que los sacerdotes aparecen tumbados con su mujer y, a veces, con los hijos y hermanos. El arraigo familiar de la sociedad de Palmira se refleja también en las inscripciones, que siempre refieren los nombres de los padres, de los cónyuges y, a menudo, de los hermanos o hermanas.