Urna bicónica

Urna bicónica

Vulci, necrópolis de la Hostería.
S. IX a.C.
Cerámica de mezcla de tierras.
Inv. 15310

El osario bicónico constituye uno de los elementos más característicos de la cultura villanoviana, llamada de esta manera por la localidad en las cercanías de Bolonia, donde primero se hallaron en 1853 los pequeños sepulcros de la primera Edad de Hierro, en los que estos vasos servían como cinerarios. La urna destinada al uso funerario ya contaba con una sola asa; la segunda, en caso de que la hubiese, se rompía deliberadamente durante el ritual fúnebre. Diferentes ejemplares presentan en la superficie una compleja decoración grabada e impresa de tipo geométrico. Para cerrarla se utilizaba una escudilla, o bien una reproducción de yelmo en cerámica. Este último elemento era la única forma para personalizar un cinerario, privo, de lo contrario, de cualquier caracterización en sentido antropomorfo, tendencia que más tarde cobrará una particular relevancia en determinadas zonas culturales (ver ánfora esferoidal).