Espejo grabado con Calcante

Espejo grabado con Calcante

Vulci.
Finales del s. V a.C.
Bronce fundido
Alto 18.5 cm, diám. 14.8 cm.
Inv. 12240

Una clase particularmente representativa de la artesanía etrusca es la de los espejos de bronce, decorados con grabados o, más raramente, con relieves sobre la superficie opuesta a la parte a la que refleja la imagen. Se distribuyen cronológicamente entre el s. VI y el III a.C., con particular desarrollo en el s. IV a.C. Este famoso espejo representa a un viejo arúspice concentrado en examinar el hígado de un animal sacrificado para leer los agüeros. Una inscripción etrusca lo califica como Chalchas, o sea, el mítico adivino griego Calcante aquí representado en la versión iconográfica etrusca con el atributo de las alas, evidente connotación que recalca su función de mediador entre la realidad terrena y el mundo trascendente. Nótese el pie apoyado en una roca, acción esencial en el proceso adivinatorio por parte del arúspice quien, de esta manera, establece un contacto con lo terrenal como sede de la esfera natural y del mundo subterráneo.