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Quetzalcóatl

Cultura Mexica (Aztecas), Altiplano central, México
Postclásico (1350 - 1521 d.C.)
Piedra. 53 x 24 x 25 cm
Inv. 101536

El monolito de piedra rojiza, del cual se ha obtenido el objeto, ha sido esculpido y elaborado con esmero. Representa al dios Quetzalcóatl, la "Serpiente plumada" en su manifestación animal. El artista ha reproducido con enorme realismo las partes características del cuerpo del reptil: la cabeza con los ojos pequeños y redondos, las narices dilatadas, la boca con la lengua bífida y la cola con el cascabel visible en su extremidad. Las plumas en relieve que cubren el cuerpo de la serpiente lo identifican como Quetzalcóatl: precisamente la "serpiente plumada", divinidad que ya existía entre las principales figuras de mesoamérica antes de la manifestación de la cultura mexica (más bien conocida en la historiografía occidental como Aztecas).
Efectivamente, durante la época clásica (250-900 d.C.), se atestigua su existencia en Teotihuacan, ciudad hegemónica del Altiplano central. El culto a la "serpiente plumada" fue adoptado por los mexicas como forma de legitimación de su poder en el Valle de México. Bajo el dominio mexica, Quetzalcóatl fue una de las más importantes divinidades del panteón: fue considerado una de las entidades creadoras, había procreado a los hombres de la quinta era, era el inventor de la agricultura y de la artesanía y estaba relacionado con la casta sacerdotal y los cultos religiosos. Su aspecto predominante es el de héroe que civiliza, detentor del poder político de la civilización tolteca. En la religión mexica, Quetzalcóatl se contraponía a un antagonista mitológico, Tezcatlipoca, "espejo humeante", dios de la noche, capaz de mudar su aspecto en distintas formas, que representaba su parte contraria dualista. Quetzalcóatl además se manifestaba como Ehécatl, el dios del viento, y Tlahuizcatlpantecuhtli, el Señor del Alba: Venus; en cambio en la tradición maya se conocía como Kukulkan.