Barocci, La Virgen de las cerezas

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Barocci, La Virgen de las cerezas
Barocci, La Virgen de las cerezas
Pinacoteca

El lienzo, que representa a la Sagrada Familia en un momento de descanso durante la Huída a Egipto, fue pintado por Federico Barocci para su amigo y coleccionista de arte Simonetto Anastagi de Perusa, a quien lo envió en 1573. La refinada obra del pintor de Urbino, aunque se inspira en análogas composiciones de Correggio, expresa el tema religioso con gestos inmediatos y sencillez armoniosa, transportando la esfera divina a un contexto más humano, según los nuevos cánones de la Contrarreforma. La palma que con su sombra y sus frutos ofreció protección y reposo a la Virgen y al Niño Jesús, según la narración del Evangelio apócrifo del pseudo Mateo, aquí es sustituida por un cerezo, cuyo fruto alude simbólicamente a la sangre de la pasión de Cristo y a la dulzura del Paraíso. A la muerte de Anastagi (1602) la obra pasó a los Jesuitas de Perusa donde permaneció hasta 1773. Con la supresión de la Orden llegó a Roma, al Palacio del Quirinale, desde donde en 1790 se trasladó a la antigua Pinacoteca Vaticana. Sucesivamente pasó a los Palacios Apostólicos, y regresó establemente a la Pinacoteca en tiempos de S. Pío X (1903-1914)