Museo Etnológico

Museo Etnológico

En 1925 Pío XI organizó un gran evento: la Exposición Vaticana, a través de la cual poder dar a conocer las tradiciones culturales, artísticas y espirituales de todos los pueblos. El gran éxito de la Exposición, que mostró a más de un millón de visitantes más de 100.000 objetos y obras de arte provenientes de todo el mundo, convenció al Pontífice a transformar el evento temporal en una exposición permanente. Nació así el Museo Misionero Etnológico, cuya sede fue el palacio de Letrán hasta que a inicios de los años setenta se trasladó a la sede actual en los Museos Vaticanos.
El primer director del Museo fue el padre Wilhelm Schmidt, el etnólogo católico más célebre del siglo XX. Él dirigió la comisión que eligió, entre las 100.000 obras enviadas para la Exposición, las 40.000 que permanecieron en el Vaticano como obsequio de los pueblos del mundo a los Pontífices. A este núcleo original se añadieron algunas valiosas obras que hasta entonces albergaba el Museo Borgia de Propaganda Fide, testimonio del encuentro del mundo Occidental con las otras culturas a partir del siglo XVI. Ese Museo reunió parte de la colección del cardenal Stefano Borgia (1731-1804), apasionado cultor de “curiosidades exóticas”. Entre estas, algunas obras precolombinas enviadas en obsequio al papa Inocencio XII en 1692, fecha que marca el inicio de la historia del Museo Etnológico Vaticano.
Actualmente el Museo Etnológico cuenta con más de 80.000 objetos y obras de arte. La colección es muy diversa: comprende miles de restos prehistóricos provenientes de todo el mundo y que se remontan a hace más de dos millones de años, los obsequios recibidos por el Pontífice actual; los testimonios de las grandes tradiciones espirituales asiáticas, de las civilizaciones precolombinas y del Islam; las producciones de los pueblos africanos y de los habitantes de Oceanía y Australia, así como las de las poblaciones indígenas de América.

Dado el carácter singular de la colección etnológica, constituida por material polimatérico, las piezas expuestas están sujetas a rotación para su salvaguardia y conservación.