Concederse una parada en el Bistrot La Pigna es quererse. Es elegir uno de los lugares más emocionantes y sugestivos de los Museos Vaticanos: el Patio de la Piña.
Cómodamente sentados a la sombra de elegantes quitasoles, en un exclusivo entorno natural y arquitectónico, entre sugestiones clásicas, renacentistas y contemporáneas, el visitante podrá elegir entre saborear el primer café de la mañana o brindar durante la puesta de sol, probar los platos de la tradición culinaria italiana o dejarse tentar por un desayuno a la americana con variaciones.