Historia
Laboratorio de restauración de tapices y tejidos

Laboratorio de restauración de tapices y tejidos

El papa Benedicto XV fue quien fundó en 1915 la Fábrica pontificia de Tapices, mientras que fue el papa Pío XI, en 1930, quien confió oficialmente a las Hermanas Franciscanas Misioneras de María la tarea de proveer a la conservación de la importante Colección Vaticana, un encargo que con anterioridad se había conferido a la Tapicería Romana de San Miguel.
Estos fueron los primeros pasos del laboratorio que comúnmente se definía “el laboratorio de las hermanas”, conocidas por su paciencia cartuja y por la privilegiada formación profesional recibida de los maestros del sector.
Precisamente en virtud de la particularidad de la materia tratada en el Laboratorio, con el tiempo comenzaron a trabajar junto con las Hermanas Franciscanas Misioneras algunas restauradoras laicas altamente especializadas, formadas en famosas escuelas de restauración.
Hoy el Laboratorio, coordinado por Chiara Pavan, cuenta con la colaboración de siete restauradoras, tres de las cuales son religiosas.