Due visite apostoliche in Bangladesh
Giovanni Paolo II (1986) e Francesco (2017)
Museo Etnológico Anima Mundi, Museos Vaticanos
A partir del 4 de agosto, los Museos Vaticanos inauguran la exposición “Due visite apostoliche in Bangladesh” (Dos visitas apostólicas a Bangladesh). La muestra recorre dos momentos significativos de la historia reciente de la Iglesia y de sus relaciones con Bangladesh, entrelazando memoria histórica, diálogo intercultural y patrimonio artístico. El recorrido reúne el riksha de tres ruedas utilizado por san Juan Pablo II durante su visita apostólica a Daca en 1986, posteriormente donado a los Museos Vaticanos, así como dos pinturas sobre lienzo de los artistas bengalíes Alokesh Ghosh y Ahmed Shamsuddoha.
El eje central de la exposición es el tradicional riksha, símbolo de la vida cotidiana y de la identidad cultural del país, que se convierte en un testimonio tangible de la cercanía de los Pontífices al pueblo de Bangladesh y de su deseo de encontrarse con su cultura, sus tradiciones y sus diversas comunidades religiosas. La pintura de Alokesh Ghosh, prestigioso acuarelista de reconocimiento internacional, evoca la histórica visita de San Juan Pablo II del 19 de noviembre de 1986, primera etapa de un extenso viaje apostólico por Asia y Oceanía. El Pontífice aparece representado a bordo de un rickshaw, rodeado por miembros de la Iglesia y por la población local, en una composición que transmite el sentido de un viaje fundamentado en el encuentro y el respeto mutuo. Durante aquella visita, san Juan Pablo II dirigió un llamamiento a la fraternidad, la justicia y la paz, reconociendo el valor de la colaboración entre musulmanes, hindúes, budistas y cristianos en la construcción del bien común.
La segunda pintura, realizada por Ahmed Shamsuddoha, destacado exponente de la pintura contemporánea bengalí, está dedicada a la visita apostólica del Papa Francisco, celebrada del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2017 bajo el lema “Armonía y Paz”. A través de un lenguaje expresivo y de los vivos colores propios de la tradición artística de Bengala, el artista representa al Pontífice sentado en un rickshaw ricamente decorado mientras saluda a la multitud con un gesto de bendición. La composición evoca los temas centrales de aquel viaje y los transforma en una imagen de esperanza: el diálogo interreligioso, la reconciliación, la solidaridad con los más vulnerables y la acogida de los refugiados rohinyás que huían de Myanmar. La obra constituye un testimonio del mensaje del papa Francisco, según el cual la armonía nace de la escucha, de la compasión y de un compromiso compartido capaz de superar las diferencias religiosas, sociales y culturales.
Con motivo de la exposición, las dos pinturas, pertenecientes a la Nunciatura Apostólica en Bangladesh, han sido sometidas a una cuidadosa intervención de restauración conservativa por parte del Laboratorio de restauración de pinturas y materiales lignarios, que ha devuelto toda su legibilidad mediante la limpieza de la superficie pictórica y la reintegración de las lagunas.
La exposición pone en valor el patrimonio artístico de Bangladesh y reafirma el papel del arte como lenguaje universal de encuentro, comprensión mutua y fraternidad entre los pueblos.