Conclusión del mantenimiento extraordinario del Juicio Universal de Miguel Ángel
Conclusión del mantenimiento extraordinario del Juicio Universal de Miguel Ángel

Conclusión del mantenimiento extraordinario del Juicio Universal de Miguel Ángel

1 de febrero - 27 de marzo de 2026

El Juicio Universal de Miguel Ángel ha vuelto a ser visible en toda su sorprendente potencia y en el esplendor de sus cromías originales, reveladas gracias al mantenimiento extraordinario recientemente concluido. Iniciado el pasado 1 de febrero, con la instalación del andamiaje en la Capilla Sixtina, el mantenimiento ha comportado la eliminación de una veladura blanquecina extendida sobre la superficie pictórica. Prácticamente imperceptible a simple vista, dicha veladura atenuaba las cambiantes tonalidades miguelangelescas, debilitando el vigoroso claroscuro de la composición.

Durante toda la duración de los trabajos, la Capilla Sixtina ha permanecido siempre abierta. «Los Museos Vaticanos —comenta la Directora, Barbara Jatta— son museos de acogida. Su misión es mantener siempre abiertas sus puertas a los fieles y a los visitantes. Así ha sido también en esta excepcional ocasión de cuidado y mantenimiento de una de sus joyas más preciadas: el fresco de Miguel Ángel que representa, con dramática intensidad, el fin de los tiempos. La intervención de mantenimiento extraordinario —bajo la supervisión de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, coordinada por la Dirección de los Museos y sostenida por el Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums— ha sido realizada por el Laboratorio de restauración de pinturas y materiales lignarios, que ha trabajado en sinergia con el Departamento de arte de los siglos XV-XVI, el Gabinete de Investigación científica y la Oficina del Conservador de los Museos Vaticanos».

«En el otoño de 1541 —explica Fabrizio Biferali, Conservador del Departamento de arte de los siglos XV-XVI—, tras más de cinco años de ingente esfuerzo sobre un andamiaje iluminado únicamente por la luz que penetraba por las ventanas o por el tenue resplandor de antorchas, Miguel Ángel estaba finalmente en condiciones de mostrar al mundo su máxima obra maestra pictórica. Hoy, al término de la intervención de mantenimiento extraordinario, el ciclópeo fresco vuelve a resplandecer con sus colores vivos, sus claroscuro vibrantes, su extraordinaria variedad de posturas, escorzos, miradas y cuerpos entrelazados, así como con su inigualable —e inigualada— potencia icástica».

«En 2024 —explica Fabio Morresi, Responsable del Gabinete de Investigación científica— pudimos constatar que el Juicio Universal presentaba un blanqueamiento difuso, causado por la presencia de una sal: el lactato de calcio. Los análisis cromatográficos en fase gaseosa detectaron la presencia, en la atmósfera de la Sixtina, de ácido láctico, una molécula que puede liberarse mediante el proceso biológico de la transpiración. La formación de esta veladura blanquecina se debe, por tanto, a la reacción entre el ácido láctico y los iones de calcio normalmente presentes en la pintura al fresco. El lactato de calcio es altamente soluble en agua, lo que ha permitido su eliminación de la superficie sin afectar en absoluto al fresco».

«Aunque desde el punto de vista técnico —señala Paolo Violini, Jefe Restaurador del Laboratorio de restauración de pinturas y materiales lignarios— la operación de limpieza ha resultado relativamente sencilla, consistiendo en un tratamiento rápido con papel japonés y agua destilada, el impacto visual ha sido notable. Ha permitido recuperar la vivacidad cromática y la intensidad del claroscuro del fresco tal como se apreciaban tras la gran restauración de 1994, reactivando el debate crítico sobre la relación entre el estado material de la obra y su interpretación. La intervención ha constituido además una importante ocasión para llevar a cabo una actualización completa del estado de conservación y una revisión global de la reintegración pictórica, extendida también al basamento decorado».

El nuevo desafío para el equipo de los Museos Vaticanos —compuesto por conservadores, restauradores, especialistas en diagnóstico y técnicos de instalaciones— será prevenir o, en la medida de lo posible, contener la reaparición de fenómenos similares. Ello será posible gracias a un enfoque multidisciplinar basado en la comprensión de los mecanismos que originan estas alteraciones y en el control de los numerosos parámetros regulables mediante el sofisticado sistema de climatización de la Capilla Sixtina.

«El resultado del mantenimiento extraordinario del Juicio Universal —observa Marco Maggi, Responsable de la Oficina del Conservador— es fruto de un proceso plurianual de mantenimiento y cuidado continuos de la Capilla Sixtina, así como de un método que prevé la ejecución coordinada y reiterada en el tiempo de intervenciones y controles integrales. Un método al que la Dirección de los Museos se ha mantenido firmemente fiel durante los últimos quince años y que testimonia el valor concreto y la visión de futuro de las “buenas prácticas” de conservación preventiva».