Le Litanie della Vergine di Mario Deluigi
Dialogo tra sacro e astrazione
Palacio Papal de Castelgandolfo (Roma)
La exposición “Le Litanie della Vergine di Mario Deluigi. Dialogo tra sacro e astrazione” (Las Letanías de la Virgen de Mario Deluigi. Diálogo entre lo sagrado y la abstracción) comisariada por Rosalia Pagliarani y Assia Carpano y organizada en las salas de exposiciones del Palacio Papal de Castelgandolfo, está dedicada al artista véneto, uno de los principales exponentes de la investigación pictórica de la segunda mitad del siglo XX. Mario De Luigi —conocido artísticamente como Deluigi, nacido en Treviso en 1901 y fallecido en Dolo (Venecia) en 1978— atravesó con originalidad y rigor la época de la abstracción y del arte espacial, movimiento al que se sumaría firmando su Manifiesto en 1951.
Dentro de su producción pictórica, la obra Las Letanías de la Virgen (Homenaje a Mondrian), un gran óleo sobre tabla de 1949-1950, se configura como un caso estilísticamente aislado: una composición concebida en el más puro de los lenguajes abstractos que da vida a una auténtica obra de arte sacro.
«Las Letanías de la Virgen, explica la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, son un Homenaje a Mondrian, pero sobre todo un homenaje a la Virgen María y a sus letanías. Una obra rompedora cuando fue realizada por Mario Deluigi en 1949, hasta el punto de ser rechazada por los padres salesianos, para quienes la había ideado. Expuesto en la XXV Bienal de Venecia en 1950, el cuadro fue el obsequio para el papa Pablo VI por parte del patriarca de Venecia, el cardenal Albino Luciani, futuro Juan Pablo I, en un histórico y evocador encuentro, precursor del futuro de la Iglesia romana, que tuvo lugar en la plaza de San Marcos el 16 de septiembre de 1972».
Junto a la obra pictórica, se exhibe un porfolio de diez serigrafías (1972), dedicadas a sendos apelativos lauretanos. Testigo de esta nueva elaboración es un valioso librito, una especie de maqueta que el artista utilizaba para idear las distintas composiciones, presente en la exposición gracias a la generosa colaboración del hijo del artista, Gianni De Luigi, impulsor del redescubrimiento de la historia de las Letanías. Enriquecen la exposición dos grandes paneles textiles, realizados por la histórica manufactura veneciana Rubelli e inspirados en las composiciones serigráficas de Deluigi: Rosa Mystica y Stella Matutina, expuestos aquí para recordar la profundidad espiritual del artista, quien en 1978 escribió: «¿Qué puede ser la fe? La confianza en una fuerza que sientes cercana y se te parece».